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G.I.P.T.M. España: Animas Negras y apariciones en el cementerio Malagueño de San Miguel

domingo, 13 de agosto de 2017

Animas Negras y apariciones en el cementerio Malagueño de San Miguel

Categoría: Investigaciones




En principio, ningún lugar parece tan tranquilo como una necrópolis. Una de las grandes excepciones la constituye el cementerio de San Miguel, el más antiguo de Málaga (España) y uno de los más bellos de Europa a nivel arquitectónico.
Los testimonios recogidos describen apariciones fantasmales, voces en mitad de la noche, interferencias telefónicas desde el «más allá», movimiento de objetos, luces y golpes sin origen definido y hasta la aterradora presencia de supuestas «ánimas negras».  

EL CULTO A LAS ÁNIMAS NEGRAS


“Oh, mis trece Animas Benditas, a ustedes pido por amor de Dios, que sea atendido mi ruego, Mis trece Animas Benditas, sabias y entendidas, a ustedes pido por la sangre que Jesús derramara, que mi ruego sea atendido. Mi Señor Jesucristo, que a ustedes protege, me cubra con vuestros brazos y proteja con vuestros ojos. Oh Dios de bondad, Tu que eres mi defensor en la vida y en la muerte, pido que me liberes de las dificultades que me afligen. Oh mis trece Animas Benditas, sabias y entendidas, alcanzadas las gracias que pido (petición) quedare devota suyas y mandare publicar esta oración y rezar un Padrenuestros y un Avemarías durante trece dias. Agradecida.”

Comencemos por definir qué son LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO según la Iglesia Católica y recalco, según la Iglesia Católica, pues solo ellos entran en esta materia, pero yo como buen Agnóstico, he estudiado todas las religiones existentes en busca de una verdad, y como G.I.P. hemos de conocer toda la materia sea de la creencia, época o religión que sea (En este punto he de aclarar que según el papa Benedicto XVI, el purgatorio no existe como un lugar del espacio, del universo, “sino un fuego interior, que purifica el alma del pecado”):

Son las almas de las personas que han muerto sin pecado mortal pero que han cometido pecados leves no perdonados o graves ya perdonados en vida pero sin satisfacción penitencial de parte del creyente, tienen que purificarse de esas manchas a causa de la pena temporal contraída para poder acceder a la visión beatífica de Dios.

Debido a que todo aquél que entra en el Purgatorio terminará entrando al Cielo tarde o temprano, el purgatorio no es una forma del Infierno. Las plegarias a Dios por los muertos, la celebración de eucaristías y las indulgencias pueden acortar la estadía de una o varias almas que estén en dicho estado.

El tipo de penas que se padecen son equivalentes a las del infierno, en el sentido que se siente la lejanía de Dios, pero no son eternas y purifican porque la persona no está empedernida en una opción por el mal. Por eso el Purgatorio es la purificación final de los elegidos, la última etapa de la santificación.

Es decir, se trata de toda “alma” con algún pecado, que no ha realizado en vida la suficiente penitencia como para entrar directamente en el cielo.

¿Cual es la forma de remediar esta situación? Existen varias formas de “redención”:

  1. Ofrecimiento de la Misa: Ya sea encargándole la Misa a un sacerdote, ya sea ofreciéndola mentalmente por un difunto.
  2. Ofrecimiento de la Comunión: Los católicos creen que en la comunión se encuentra realmente Cristo. Cuando comulgan (reciben a Cristo), pueden ofrecerlo por reparación de las almas que les falta algo por purificar
  3. Misas gregorianas: Se denominan de esta manera, a la serie de misas en las que se debe interceder por un difunto durante treinta días sin interrupción.
  4. Indulgencia plenaria: Limpia todas las “manchas” que nos hayan dejado los pecados ya perdonados. Las indulgencias plenarias se obtienen de manera gratuita. Solamente hace falta realizar la acción indulgenciada, uniéndola a una comunión, un acto de caridad, rezar por las intenciones del Papa (Padre Nuestro, Ave María y Gloria) y confesarte en ocho días.


Partiendo de aquí podemos hablar de la tradición de las PROMESAS A LAS ÁNIMAS de Málaga:
En la entrada de la ermita del cementerio, encontramos un antiguo cuadro que representa a las “Ánimas Negras”, rodeado por docenas de velas y ramos de flores, y que ha adquirido fama de milagroso entre todos aquellos que acuden a San Miguel en busca de ayuda.
Según la leyenda, a través de la “magia” que envuelve a este cuadro, las ánimas benditas que todavía están en el Purgatorio tienen la capacidad de interceder en favor de las súplicas de los fieles. Cuando éstos con su oración, su sacrificio y su limosna las reviven, las ánimas pueden ascender hasta los Cielos, donde recuerdan que ha sido gracias a alguien del mundo de los vivos que se ha sacrificado por ellas y que deben interceder por esa persona para que le sea concedida la gracia que han solicitado.

Se trata, ni más ni menos, que de un peculiar chantaje a estas “almas errantes”, favor con favor se paga…. El método es simple, se realiza una petición a las Ánimas, a cambio de rogar por su eterno descanso, llevarles flores, velas encendidas (que eleven su espíritu), quemar incienso y lo que es aún más curioso, el ofrecimiento de ACEITE!! Tal es la fama que esto ha adquirido, que todo el suelo del panteón de Nuestro Padre Jesús de Llagas y Columna, que es donde se encontraba este cuadro inicialmente, está cubierto de una masa pegajosa compuesta de aceites y objetos quemados.

Curioso es también que haya quien es vez de realizar ofrendas a las ánimas, se acerque a este panteón a realizar rituales satánicos, sacrificando animales!!!
Os dejo algunas experiencias relatadas por testigos:

“Voy allí a veces a llevarle una botella de aceite a las animas blancas para que me cumplan deseos, el domingo voy a ir otra vez con muchos amigos/as y espero que se me cumpla otro deseo mas que pediré. Yo siempre que voy visito al niño de las chuches, que es el niño que hay al final de la entrada, siempre le enciendo velas y todo jeje me encanta ir a visitar el cementerio, hasta el guardia me conoce jeje. Un beso a todos y no tengáis miedo de los espíritus no hacen nadaa!!”

“Yo he escuchado en la radio y he visto en la tele cosas que en ese lugar pasan, y pienso que eso de ir allí y echarle aceite al panteón de las animas negras con tal de que te cumpla una promesa no es que no lo vea mal…..simplemente da muy mal rollo, ya que a varios familiares míos que han ido allí y no le han echado aceite a las animas; por motivos personales para que le cumplieran su promesa, han sufrido de lo lindo… por la noche si están solos durmiendo les tiran de los pelos, le bajan las sabanas, les pegan ostias, fenómenos raros en venganza de no haberles traído su recompensa a cambio de cumplirles lo que les pidan, y eso se prolonga hasta la angustiosa cifra de 14 o 15 días dependiendo del caso, todas las noches seguidas, saludos de un chaval malagueño.”

“Una tarde fui con un sobrino a la capilla como otro de los dias que iba a visitar a las animas, después de estar allí nos dimos una vuelta por el cementerio y cuando íbamos por el 2º patio a la izquierda (donde estaban antes las animas benditas) nos llevamos un repullo al ver a un sacerdote mayor dando vueltas por allí, llevaba su atuendo de sacerdote y todo, era muy mayor y canoso, la verdad es que se perdió en la esquina, nosotros fuimos tras él a ver donde iba y ahí no había nadie, pensamos pues que era el cura de la iglesia y bueno al ratillo cogimos y nos marchamos. Lo mas sorprendente del caso fue cuando unos años mas tarde me compre uno de los libros escritos por Jose Manuel Frias en el cual relataba que un párroco o cura que antes daba misa allí paseaba por el cementerio y lo describía tal y como lo vimos nosotros.
También he de decir que hace 25 años mi hermano mayor que yo 5 años, visitaba el cementerio con su madrina la cual perdió un hijo a la edad de 10 años por leucemia e iban a ponerle flores, vieron pasar a un niño pequeño corriendo por el cementerio, a mi hermano que tendría en aquel tiempo unos 13 años le llamo la atención y se lo dijo a su madrina, a los 2 minutos paso otra vez corriendo y también lo pudo ver su madrina, el caso es que fueron por donde se había metido el niño y había un nicho de un niño con su fotografía era el mismo niño que habían visto. Se quedaron sin palabras y cuando volvieron a casa lo contaron y mi hermano estaba obsesionado con aquello, lo cierto que al cabo de 25 años hablan de este misterioso niño. (el niño es mayor de 2 años)
Que cada uno crea lo que quiera y que se respeten ambas partes. Saludos”

Pero además de esta curiosa “tradición”, este lugar es conocido por tener un listado de “personajes fantasmagóricos” muy extenso:


LA “NOVIA CADÁVER”: CAROLINA

Las Ánimas Benditas no son las únicas que “conceden” favores en el Cementerio San Miguel, podemos encontrarnos varias historias de “entes” o personajes que son objeto de visita y culto. Entre ellas, la novia Carolina.

Carolina R.G. fue una joven que murió en 1928 de Granulia pulmonar originada por un “mal de amores”, al parecer su novio la dejó plantada en el altar.

Varios vigilantes de seguridad dicen haber visto una mujer de blanco, vestida de novia, no una persona física, sino una imagen espectral que vaga por el cementerio. Investigaron la tumba de ésta mujer y conocieron la historia. Se dice que ella vengó la muerte de su novio que falleció a la semana de morir la chica en un accidente.

EL NIÑO ANTOÑITO

Otro peculiar “personaje” de San Miguel es Antoñito.

Para contar la historia de este “niño fantasma” hay que hablar del Hermano Pepito, el peculiar y extraño monje que se ocupa de cuidar del cementerio.

El “Fraile” Jose Fernandez, lleva mas de 30 años cuidando la capilla y el cementerio de San Miguel, una noche salió una noche a rezar a eso de las dos de la mañana al cementerio. Aquel día, debido a unas obras de reforma que estaba realizando en su casa, durmió en la pequeña celda que tiene dentro de la capilla del cementerio. Dice que fue, como si algo lo impulsara a salir, y conforme se acercaba a uno de los nichos, le pareció escuchar la voz de un niño diciendo “Mama, Mama” al principio creyó que serian los gatos que suele haber por alli, pero….
“Al principio pensé que se trataba de algún gato, porque aquí hay muchos, pero..; según me iba acercando, me di cuenta que realmente era el lamento de un niño, que salía del interior de este nicho. Entonces, me paré frente a su lápida y comencé a rezar hasta que la voz dejó de gemir. Esto ocurrió varias noches.
Consulté entonces a una vidente, y me dijo que el niño necesitaba muchos caramelitos para endulzar su ánima porque en vida habla sufrido mucho durante los catorce meses que vivió antes de morir de una leucemia.”

Según el hermano Pepito, los niños que mueren a temprana edad no pasan por el purgatorio, sino que son convertidos directamente en ángeles; aunque hay algunos que, como en el caso de este niño, no pueden evitar la tentación de bajar de vez en cuando a la Tierra en busca de golosinas con las que endulzar su estancia en el Cielo.

Pasó el tiempo y la prensa se hizo eco de lo que había ocurrido, gran parte de los ciudadanos, se acercaron al cementerio, haciendo ofrendas a la tumba del niño, creyendo que es MILAGROSA.

Así fueron llenando el nicho de ropa de bebes, pidiendo por sus hijos, dejan agua, leche, gusanitos, caramelos, muñecos..todo tipo de objetos los cuales aparecen abiertos, el agua y la leche se evaporan rápidamente y los caramelos aparecen desenvueltos y mordidos por pequeños dientecitos. También se dice que ha habido niños que tras la ofrenda se han sanado o al menos mejorado…
“Hay quienes afirman haber visto el fantasma de un “niño de luz” correteando por las callejuelas del cementerio, que a veces entra en el interior de la ermita para gastarle alguna broma al hermano Pepito. Espiritual y cándido, nuestro querido monje nos cuenta cómo las piruletas dejadas junto a la tumba aparecen a la mañana del día siguiente con marcas de dentelladas que se atribuyen al espíritu del pequeño infante.”

Antoñito, un ente popular

También ha sido visto a los lejos en diversos lugares del camposanto, y en algunas ocasiones se encontraba ataviado con unas vestimentas blancas y vaporosas, estando sus pies por encima del nivel del suelo, como flotando en el aire. De esta manera, el José Fernández afirma convencido que el niño esta intentando manifestarse y hacerse ver, aunque de una forma muy sutil.


Otra de las cosas sin explicación a la que se ha enfrentado nuestro principal testigo, e incluso algunos vigilantes de seguridad, es la siguiente. Muchos los visitantes del cementerio, tras conocer el suceso, se han desplazado al lugar para dejar en su nicho caramelos y cartones de leche, como un presente para el pequeño fallecido. De manera misteriosa, y en muchas ocasiones con el cementerio cerrado, han desaparecido los caramelos, o han aparecido con el envoltorio quitado, e incluso mordisqueados por pequeños dientes.

Con los cartones de leche y botellas de agua sucede prácticamente lo mismo, ya que en breves instantes, algunos testigos han podido apreciar que el nivel del liquido se hacía menor a una velocidad que dejaba de lado la teoría de la evaporación.

El caso es que durante los 365 días del año, son decenas y decenas los juguetes y prendas infantiles que rebosan el nicho de Antoñito. Tanto es así, que el Hermano Pepe ha de vaciar mensualmente el lugar, llenando grandes bolsas, que van a parar a asociaciones de niños pobres. Incluso, algunos de los visitantes afirman que sus hijos enfermos han logrado mejoras sorprendentes con la simple colocación de alguna prenda de ellos junto al nicho. Sea o no cierto, el caso es que la opinión popular parece haberse hecho eco del suceso, y son numerosas las peregrinaciones al lugar, así como la inacabable procesión de velas encendidas.

LA PEQUEÑA MARÍA MARTA

En San Miguel también descansaban los restos de la pequeña Maria Marta, niña fallecida a los pocos años de nacer en accidente de coche.

Su muerte dio paso a una leyenda, que nos habla de la intercepción de la niña en los casos de crisis matrimoniales y de parejas. Como en el caso de Antoñito su nicho está igualmente lleno de juguetes, pero con la diferencia de que en éste abundan las cartas de personas pidiendo que se solucionen sus problemas de pareja.

Entre los testigos que han podido visualizar algo fuera de lo común, se encuentra el propio José Fernández y algunos vigilantes de seguridad, que en horas en las que en el cementerio está cerrado, afirman haber visto en el rincón el cuerpo semitransparente e inerte de una niña.

EL PÁRROCO DON ELÍSEO

Hace varias décadas, existió un párroco encargado de llevar a cabo los actos eclesiásticos en la capilla de San Miguel. Su nombre era Don Elíseo, hombre de carácter difícil, agrio y reservado. 

Murió después de varios años al servicio del camposanto, allá por el mes de enero del año 1946.

Hoy día, existen personas que afirman haber observado el caminar de un hombre mayor ataviado de hábitos monacales, por entre los panteones. Muy pocos sabían que el único mortal con túnica del lugar, era el Hermano Pepe. Así que cuando este recibía la noticia, quedaba sorprendido, ya que la descripción de aquel misterioso señor se correspondía perfectamente con la de Don Elíseo.

LA ESCRITORA JANE BOWLES

También se encuentra enterrada la escritora Jane Bowles, la cual dicen que se aparece vestida de negro en cada aniversario de su muerte…
“Más de quince personas se congregaron frente a un discreto y humilde panteón del cementerio malagueño San Miguel, ubicado en la barriada de Fuente Olletas, en Málaga. Un pequeño módulo vertical, una fotografía impresa en el mármol y una placa donde reza Jane Bowles, Nueva York 1917 Málaga 1973, conforman el sencillo enterramiento.
A eso de las cinco de la tarde, los congregados en la necrópolis encendieron velas en su memoria, y colocaron junto a su tumba numerosas flores. A pesar del tiempo que ha transcurrido desde su muerte, parece claro que la figura de la escritora permanece impresa en la memoria de sus admiradores y seres allegados.
De pronto, uno de los allí reunidos levanta la vista y queda sin habla. Entre el grupo, en el cual todos se conocen entre sí, hay un personaje más. Es una mujer vestida de luto, y su rostro es extrañamente parecido con el de la fallecida literata. Tanto es así, que el asombrado señor tuvo que mirar el mármol con su fotografía, como si no conociera bien de por sí la imagen de su admirada escritora.
Tras unos momentos de desconcierto, golpea con su codo a los que están a su lado, y estos miran igualmente a la mujer vestida de negro desde la corta distancia que los separa. La mirada de la señora parece perdida, enfocada en tal caso hacia la zona del panteón. Nadie sabe como reaccionar, ni quieren alertar a todo el mundo por si se tratara de una falsa alarma.
Antes de que nadie pudiera hacer nada por verificar la identidad de la mujer, ésta se vuelve y dobla la esquina de un panteón de gran tamaño, que lleva a la zona de enterramiento de los escritores y artistas malagueños. Cuando varios de los testigos se dan cuentan de lo que ha pasado, rodean la zona por diferentes lugares.
Desgraciadamente, aquella mujer ha desaparecido sin dejar rastro. Parece haberse esfumado, ya que no había posibilidad de escapatoria ante el cerco producido.
Cuando se corre la voz, los más veteranos, aquellos que suelen visitar cada año la tumba de Jane Bowles, responden impasibles: ” Nos os preocupéis. Jane suele venir en el aniversario de su muerte, apareciendo entre nosotros con la misma espontaneidad con que desaparece”

Los primeros en descubrir los fenómenos relacionados con la escritora Jane, fueron José Fernández, encargado de la capilla del cementerio, y los vigilantes de seguridad, que a partir de un determinado día, que coincide con la construcción del actual monumento funerario, y una vez cerrada la puerta de la necrópolis, ven pasear a una señora de aspecto extravagante, por las inmediaciones de la tumba de Bowles.

Este suceso durante las horas de público no hubiera sido extraño, ya que la escritora era poseedora de un gran círculo de amigos de varios países. Pero además de lo extraño de la hora, resultaba curioso que la dama estuviera todos los días con la misma vestimenta, en el mismo punto de ubicación (la tumba de Jane), y en la misma actitud contemplativa.

Esa misma actitud es la que llevó a los vigilantes a no acercarse en un principio a la extraña mujer, ya que temían romper algún tipo de oración en honor a la difunta. Pero cuando posteriormente intentaban mantener contacto con la señora para identificar sus objetivos, ésta parecía desaparecer tras una esquina una vez que el vigilante de turno alcanzaba la zona de la tumba.

La imposibilidad de escapar en tan escasos segundos, comenzó a resultar para José Fernández y los vigilantes un asunto de escasa explicación racional, lo que hizo que estuvieran más atentos para las siguientes ocasiones, llegando a acercarse lo suficiente para identificar en el rostro de la visitante a la misma Jane Bowles, rostro que todos conocían a través de la imagen de su lápida.”

Interferencia telefónica

Un caso realmente impresionante es el vivido por J.R.G., persona poco creyente en estos temas, y que a pesar de ello, vivió en el cementerio una de las experiencias más aterradora de su existencia.

Recordemos que los vigilantes suelen hacer 3 o 4 rondas por el interior del recinto a lo largo del turno durante la noche. Pues resulta que nuestro testigo llegó aquella noche a su puesto de trabajo, penetró en la cabina de descanso, ubicada en los exteriores, para esperar a que le tocara la primera ronda, y mientras tanto, como acostumbraba a hacer casi siempre, llamó a su esposa a casa para indicara que ya estaba en el trabajo y que había llegado bien.

Mientras hablaban pausadamente, J.R.G. escuchó de fondo una voz masculina, que articulaba palabras inconexas. Su primera reacción fue de ira, ya que pensaba que su mujer le estaba siendo infiel. Pero cuando preguntó quien estaba con ella, su esposa intentó tranquilizarlo, explicando que se encontraba completamente sola.

Nuestro testigo se calmó al fin, pero mientras seguían hablando, la comunicación se cortó con un sonido de interferencia, se dejó de escuchar la voz de su esposa, para dar paso a una voz masculina, muy fuerte y cavernosa, casi metálica, que dijo “!Dentro te espero!“. De nuevo se escuchó la interferencia y acto seguido la voz de su mujer preguntando qué había ocurrido, ya que se habían dejado de escuchar durante breves segundos.


Como era de esperar, aquella noche el vigilante no realizó ninguna ronda por el interior del cementerio, y poco tiempo después pidió el cambio de turno, ya que no podía aguantar la presión psicológica que aquella vivencia le causó.

Percepciones anómalas del equipo de seguridad

P.D.E. es otro de los antiguos vigilantes que ha pasado largas noches en el recinto. Tanto él como su compañero de servicio, afirman haber sentido pasos extraños sin origen definido, así como voces o murmullos que no alcanzaron a identificar. Han pasado miedo, sí, pero ese es su trabajo y tienen que enfrentarse a veces a situaciones tan adversas como estas.

En una de estas ocasiones, el compañero, medio en broma, pidió una señal a voz en grito, y justo en ese momento, P.D.E. sintió un profundo pitido en el oído, que le dejó sordo por unos minutos. Desde aquel entonces, ambos se toman con respeto estos temas, e intentan hacer su trabajo pasando lo más desapercibidos posible, a lo que ellos consideran fuerzas de otros mundos.

Pero a pesar de eso, han vivido otras experiencias que además, se han repetido en días diferentes, e incluso varias veces en la misma noche, y que siempre guardan el mismo patrón de comportamiento. Mientras se encontraban en la sala de descanso, escuchaban como una losa de nicho caía al suelo haciéndose añicos.

Entraban preocupados pero sin lograr encontrar la destrozada piedra. Curiosamente, a los pocos minutos de volver a la sala, el fuerte sonido volvía a hacerse presente, sin que tampoco dieran con el origen del mismo.

En otras ocasiones, les sucedió lo mismo, pero en este caso realizando rondas internas, pero en ningún momento, ni incluso al despuntar el alba, lograron encontrar ninguna piedra o losa rota en el suelo. Algo que les dio mucho que pensar….

El número de “experiencias”, historias, leyendas…. sobre este lugar, como podéis comprobar, es bastante ámplio. Sólo decir que se trata de un cementerio muy “vivo”, la ciudad interactua de forma muy intensa con él y es lo que quería destacar desarrollando éste tema.

Habra que pasar mucho tiempo visitando el cementerio, con decenas de cámaras de vídeo en todos sus pasillos, y acudir en el aniversario del fallecimiento de la escritora para poder verificar dichas historias, que de momento, creeremos o no, libremente de la persona.

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