La leyenda de la Casa de las Tres Cruces de Torrelavega, en Cantabria

 La leyenda de las Tres Cruces de Torrelavega, en Cantabria, es una de esas historias populares que mezclan la tradición religiosa, el misterio y la memoria de los antiguos caminos de la comarca del Besaya.

Sin embargo, hay que distinguir entre la leyenda transmitida por la tradición oral y los hechos históricos documentados, porque existen diferentes versiones de este tipo de relatos.


La leyenda de la Casa de las Tres Cruces




La versión más conocida es la que se contaba entre los jóvenes de Torrelavega y que, durante décadas, pasó de boca en boca, especialmente entre escolares y grupos de campamento.

El autobús accidentado

Cuenta la leyenda que, una noche de luna llena, un autobús que regresaba de una excursión escolar sufrió un accidente en la carretera, muy cerca de Torrelavega.

Aunque aparentemente nadie había resultado herido, los profesores y los niños necesitaban ayuda. En las inmediaciones apenas había viviendas, salvo una vieja casa situada en lo alto de una colina, detrás del pabellón deportivo de La Habana Vieja.

Pero aquella casa tenía una terrible reputación.

Los vecinos aseguraban que allí vivía un anciano solitario, un hombre perturbado que asesinaba niños y que, por cada víctima, colocaba una cruz blanca en su propiedad.

Las tres niñas

Ante la necesidad de pedir ayuda, los ocupantes del autobús decidieron sortear quién subiría hasta la casa.

La suerte recayó sobre tres niñas.

Las pequeñas recorrieron el camino hasta la vivienda y llamaron a la puerta. Un anciano les abrió y, al escuchar lo sucedido, las invitó a entrar para que pudieran utilizar el teléfono.

Sin embargo, cuando llegaron al salón, descubrieron que la línea estaba cortada.

Habían caído en una trampa.

Según la historia, el anciano las asesinó y, posteriormente, colocó tres grandes cruces blancas de metal en el límite de su terreno, visibles desde Torrelavega.

El terrible desenlace

La leyenda continúa con una versión todavía más macabra.

El anciano habría bajado después hasta el autobús y asesinado a los profesores y al resto de los niños.

En otras versiones, el hombre simplemente permanece en la casa, armado con una escopeta, y amenaza a cualquiera que se atreva a acercarse.

Así nació el temor a la Casa de las Tres Cruces, un lugar que durante años alimentó las historias de terror de los jóvenes torrelaveguenses.

¿Qué hay de verdad en esta historia?

Aquí viene lo interesante: la leyenda tiene su origen en una casa real situada en la colina de la entrada de Torrelavega, detrás del pabellón deportivo de La Habana Vieja, a dia de hoy rehabilitada y habitada.



Una publicación escolar del IES Miguel Herrero Pereda recogía ya esta historia y señalaba que la casa había quedado en ruinas, aunque durante mucho tiempo se decía que estaba habitada por un anciano. También advertía que las cruces eran posteriores al nombre de la casa y que la historia se volvía cada vez más sangrienta e inverosímil según se transmitía.



No hemos encontrado pruebas históricas fiables de que los asesinatos narrados ocurrieran realmente. Todo apunta a que estamos ante una leyenda urbana, aunque basada en un lugar real.

Y precisamente eso es lo que la hace tan característica: una casa que los vecinos podían ver desde la ciudad, un camino que algunos se atrevían a subir de noche y tres cruces que alimentaron durante generaciones la imaginación de Torrelavega.

La versión más corta y escalofriante, tal como se solía narrar entre chavales para asustarse unos a otros antes de subir hasta la casa:

Cuentan que, hace muchos años, un autobús lleno de niños regresaba de una excursión cuando sufrió una avería en las afueras de Torrelavega.

Era de noche. No había nadie por la carretera y los profesores no sabían qué hacer.

A lo lejos, en lo alto de una colina, se veía una casa con una luz encendida.

Decidieron enviar a tres niñas para pedir ayuda.

Las niñas llegaron a la casa y llamaron a la puerta.

Les abrió un anciano de aspecto extraño.

—Buenas noches, señor. Nuestro autobús se ha averiado. ¿Podría dejarnos llamar por teléfono?

El hombre sonrió.

—Por supuesto, pequeñas. Pasad, pasad…

Las niñas entraron.

La casa estaba oscura, olía a humedad y parecía abandonada. El anciano las condujo hasta una habitación y señaló un teléfono sobre una mesa.

—Aquí tenéis. Llamad tranquilamente.

Una de las niñas descolgó el teléfono.

No había línea.

—Señor, no funciona…

El anciano cerró la puerta lentamente.

Y entonces las niñas comprendieron que algo iba mal.

Nunca volvieron a salir de aquella casa.

A la mañana siguiente, los vecinos descubrieron tres cruces blancas colocadas frente a la vivienda.

Desde entonces, se decía que el anciano colocaba una cruz por cada niño que asesinaba.

Pero la historia no termina ahí…

Porque, según cuentan, cuando los profesores y los demás niños fueron a buscar a las tres pequeñas, tampoco regresaron.

Y desde entonces, cuando alguien pasaba de noche cerca de aquella casa, podía escuchar voces infantiles que susurraban desde el interior:

—¿Hay alguien ahí…?

Y si te acercabas demasiado…

Una voz de anciano respondía desde la oscuridad:

—Pasad, pasad… Tengo el teléfono preparado.


Ahora la leyenda se ha hecho tan viral que hasta hoy dia 31 de Octubre del 2026, el ayuntamiento de torrelavega ha creado para Halloween un pasaje del terror basado en esta leyenda:







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